Por JAVIER FRANCO

Lamedo o Lameo que es como lo pronuncia la gente de este valle, pertenece al municipio de Cabezón de Liébana. Es unos de los pueblos que conforman el valle de Valderrodíes o Valderrodías (aparece de las dos maneras en cartularios y documentos antiguos) y también el último de la carretera que atraviesa este valle.

Se encuentra a escasos 3 kilómetros de la falda de Peña Sagra y 830 metros de altitud con respecto al nivel del mar según indica una inscripción que reza en la fuente ubicada en mitad del pueblo, lo que le hace ser el mas alto de este valle.

Por encima de Lamedo nace, en el “Robal de la Cruz” a 1300 metros de altura, un arroyo que lleva su mismo nombre “Arroyo Lamedo”. Después de cruzar el pueblo y recibir las aguas del “Arroyo Trigüez” en “La Puentenueva” y las de el “Arroyo de Tornes”, toma el nombre de “Río Lamedo” antiguamente llamado “Arroyo de Jundes”, que tras fundir sus aguas con las del “Río Los Cabrios” en las inmediaciones de San Andrés  atraviesa el resto de pueblos del valle hasta verter sus aguas, después de librar casi mil metros de desnivel, en el “Río Bullón”  a la altura de Puente Asnil del cual es afluente.

Desde aquí antiguamente se iba a Polaciones para vender los productos de la tierra a través del “Collau los Lobos” y posteriormente pasar a Campoo.

Cerca Lamedo existió el Monasterio Benedictino de San Salvador en el lugar llamado Tornes, aldea a medio camino entre Lamedo y Buyezo ya desaparecida.

Cuenta la tradición que aquí nació a principios del siglo X “San Pastor de Tornes” monje del Monasterio de Santa María la Real de Piasca. Falleció en el año 950 siendo sepultado en la ermita que él mismo ordenó construir en su lugar de nacimiento.

En el año 1587, el Prior del Monasterio de Piasca  junto a monjes, alcaldes y vecinos, procedieron a abrir la sepultura y trasladar sus restos en el interior de una arquita y sobre unas andas en procesión hasta Piasca, donde se conservaba en un relicario sobre el tabernáculo del altar mayor la cabeza de San Pastor, cubierta con una celada con la siguiente inscripción:

  “Aquí está la cabeza de San Pastor de Tornes”

Además del Monasterio de Santa María en Lamedo también existió el de San Martín en la aldea de Tornes ambos dependientes económicamente del monasterio de Piasca y hoy desaparecidos.

En una casa cuya fachada exibe el escudo de Los Matorras, nació la abuela del general San Martín, libertador de Chile, Argentina y Perú, quién fue uno de los militares mas ilustres del siglo XIX.

Es cuna de grandes albarqueros, producto que bajaban a vender los lunes al mercado de Potes e intercambiaban en los valles cercanos por trigo y otros enseres.

En la actualidad Juan Antonio Cires es el último albarquero de este pueblo, quien en el año 1945 con 13 años y enseñado por su padre, Pablo Cires quien fue un gran maestro albarquero aprendió este oficio y comenzó con la fabricación artesanal de albarcas.

La pequeña producción que fabrica actualmente se limita a lo que demanda el turismo que se acerca a este lugar.

La albarca es un calzado de madera que lo utilizaban los campesinos de Cantabria como calzado para aislarse de la humedad y el frio. En cada zona tiene alguna característica diferenciadora.

En Liébana se fabrican en madera de haya y en vez de tacos de goma se colocan “Tarugos” que eran trozos de madera que se sustituían cuando estaban ya gastados.

También se fabricaban albarcas con “Barajones” que eran pequeños bastidores de madera a modo de “Raqueta” para andar sobre la nieve.

ALBARQUEROS DE LAMEDO.

Nuestra amiga Lucia Viaña de Lamedo, descendiente de una familia de cazadores y albarqueros, nos envía una fotografia de su colección familiar, de finales de los años 60, donde aparecen su abuelo Benjamín Gutiérrez y su bisabuela Aurora Barreda quien observa como su hijo elabora unas albarcas.

ALBARQUEROS LAMEO