Antiguamente la leche que se producía en las pequeñas explotaciones familiares ganaderas de Liébana, tras ser ordeñada a mano se “echaba en la marmita” y esta se ponía al borde de la carretera para que el camión de la central lechera la recogiera no sin antes reservar una pequeña parte de esta procucción para el consumo propio y la elaboración de queso y mantequilla.
Esta tradicional esencia se ha perdido y en la actualidad todo el proceso de ordeño se hace con ordeñadora y con circuito cerrado que acaba en un tanque refrigerado del que lo carga directamente el camión cisterna.

LIÉBANA